La empresa invertebrada en tiempos de la excelencia

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Hace cien años, José Ortega y Gasset publicada su ensayo ‘España invertebrada’. Un completo análisis de la crisis social y política que afectaba a la España de su tiempo. Ha pasado un siglo desde entonces, y Ricardo Sánchez Butragueño publica ‘Empresa invertebrada’.

El fundador y consejero delegado de Butragueño & Bottländer se ha inspirado en el filósofo y ensayista para elaborar una obra dedicada a la excelencia, a la ejemplaridad y a los valores que hacen mejores a las empresas.

“Un ensayo tan sencillo como profundo sobre el carácter de la nación española que sirve de hilo para exponer su teoría y sus ideas sobre el desarrollo de las sociedades humanas, de las propias naciones en general y de los grandes movimientos políticos, incipientes en aquellos momentos, que han llegado hasta nuestros días”, señala Ricardo Sánchez Butragueño en el prefacio de ‘Empresa Invertebrada’.

Párrafos, los escritos por Ortega y Gasset, que no ha deteriorado el tiempo, sino que, más bien, parecen estar más vigentes que nunca. Más allá de la política, para las que fueron escritas, estas palabras tienen una segunda vida en el mundo empresarial.

“Quizá es un atrevimiento exagerado utilizar todo este caudal de pensamiento para algo tan prosaico, tan vulgar, como la empresa, la economía, las organizaciones”, se disculpa el autor. Porque, para él, es un homenaje, humilde. Porque, de lo que se trata, es de extraer las lecciones y enseñanzas del José Ortega y Gasset para comprender mejor los problemas de organización y empresas. El fin no es otro de que puedan afrontar su futuro “con mayor solidez y fortaleza”.

LA EXCELENCIA, AL ALCANCE

La excelencia no es sólo la suma de talentos, capacidad y aptitudes. “Se trata en realidad de una actitud personal, individual, que no depende tanto de las posesiones de tales o cuales talentos”, afirma Ricardo Sánchez Butragueño.

Para llegar a la excelencia hay que tener humildad. Tanto, en quien posee las capacidades de liderazgo, como en aquel otro que posee aptitudes diferentes. En el primero, sabiendo poner sus capacidades al servicio de un proyecto común. Sin compartir, si no se sabe hacer partícipes al resto de las propias ideas, y que participen de las mismas, no hay camino que andar. En el segundo, para poner también sus otras capacidades o virtudes al servicio de los mejores. Eso sí, con espíritu constructivo y participativo.

Como dice Ricardo Sánchez Butragueño, se trata de transitar “por la virtud de la ejemplaridad como camino hacia el óptimo común”. La negociación, como instrumento de cohesión. La responsabilidad individual, la iniciativa propia y personal, como fuente de crecimiento y desarrollo de las organizaciones. Mirar el mañana sin dormirse en el ayer. “Esa es la energía creadora de las personas, de los equipos y de las personas”, resalta el autor de ‘Empresa invertebrada’. El libro de Ricardo Sánchez Butragueño ha sido editado por Plataforma Editorial.

Fuente: La empresa invertebrada en tiempos de la excelencia

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