Esther Koplowitz, la pionera de la filantropía empresarial

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“Doña Esther tuvo una respuesta casi inmediata interesándose por nosotros y por el proyecto en cuestión, que era la ampliación de la Residencia de El Despertar”. Son palabras del periodista Andrés Aberasturi, a la sazón también presidente de la Fundación Nieto. “Si Doña Esther no existiría el centro y el hospital Clínico seguiría teniendo 14 investigadores por metro cuadrado y el rendimiento científico sería muchísimo menor”. En este caso, la frase es de Vicente Arroyo, primer director del Centro Esther Koplowitz. Esto le lleva a ganar el premio Filántropa de la Década en los Premios Merca2.

Palabras de agradecimiento que resumen el sentir de aquellas personas que han ‘trabajado’ con la Fundación Esther Koplowitz, que nació allá por el año 1995 como Fundación de Ayuda al Desvalido, aunque su fundadora ya venía desarrollando su labor de filantropía a nivel personal desde la década de los 70 del pasado siglo XX.

Son más de cuatro décadas las que Esther Koplowitz viene desarrollando la asistencia social a los más desfavorecidos

Fue a partir de entonces cuando la octava marquesa de la casa Peñalver comenzó a devolver a la sociedad gran parte de lo que ésta le venía dando. Por tanto, son más de cuatro décadas en las que la asistencia social a los más desfavorecidos ha sido el santo y seña de la Fundación Esther Koplowitz construyendo y equipando diferentes residencias, y promoviendo la investigación científica para mejorar la vida de las personas. Como dice su lema: “Obras son amores y no buenas razones”. Toda una pionera en la ayuda a los demás, en la innovación, y en la creación de valor.

EL AMOR SOLIDARIO DE ESTHER KOPLOWITZ

El amor solidario es lo que ha impulsado el devenir de una institución que Esther Koplowitz desarrolló basándose en una frase dicha por la Madre Teresa de Calcuta: “Corazón para amar y manos para servir”. Una labor que ha pivotado sobre cuatro ejes: obra social, investigación médica y desarrollo, fomento de la educación y la cultura, y colaboración económica con otras fundaciones, entidades, asociaciones y ONGs.

Por lo que respecta a la obra social, los ancianos sin recursos que viven en soledad y que necesitan asistencia y atención médica, así como las personas afectadas de discapacidad intelectual, física y sensorial, conforman la atención de la Fundación Esther Koplowitz. Son tres las residencias dedicadas a este menester: Collado Villalba (140 plazas cedidas a la Comunidad de Madrid), Barcelona (137 plazas cedidas al ayuntamiento), y Valencia (60 plazas de internos y 40 en el centro de día, también cedida al consistorio). Además, también apoya la Fundación Nido, antes citada, que está orientada a personas con parálisis cerebral; y a la Fundación CurArte que busca mejorar la vida del niño hospitalizado (en este caso, en el Hospital Gregorio Marañón).

En el caso de la investigación médica, el leitmotiv es la lucha contra diferentes enfermedades para, así, mejorar la vida de quienes las padecen. El Centro Esther Koplowitz se dedica a la investigación biomédica, siendo uno de los más destacados en Europa en investigación de enfermedades complejas. Por otro lado, financió la llegada a España del Robot Da Vinci (un millón de euros), tecnología de la NASA, disponible en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid; apoyó el programa Provita, para mejorar la calidad de vida personal y profesional de los invidentes; y construyó el Centro de Investigación Médica Aplicada (Cima) en Pamplona. También levantó, en el apartado educativo y cultural, la residencia Francisco de Vitoria, a la par que creó un fondo de becas de las que se han beneficiado más de 1.200 estudiantes.

En total, más de cien millones de euros para ayudar a los más necesitados e impulsando la investigación científica. Siempre bajo la atenta mirada de Esther Koplowitz que ha sabido aunar lo público y lo privado como sinónimo de buen hacer. Una labor que ha sido premiada con diferentes reconocimientos y distinciones como la Gran Cruz del Mérito Civil o la Medalla de Oro del Mérito al Trabajo.

Fuente: Esther Koplowitz, la pionera de la filantropía empresarial

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