Así es el síndrome de la impostora que “ataca” a las emprendedoras

Categorías: Emprendedores,Home

Decidir emprender es tomar un camino vital que nos puede llevar por lugares insospechados. Está claro que todo aquel que lo toma va a encontrarse con obstáculos, pero también puede alcanzar el éxito. Sin embargo, existen casos en los que conseguir los objetivos no implica una sensación de bienestar a nivel psicológico. Hoy en día sabemos que esto se puede deber al síndrome de la impostora, que se da especialmente entre las emprendedoras.

Aunque puede parecer algo sin importancia, lo cierto es que no lo es. Porque resulta muy complicado entender por qué después de haber alcanzado un éxito que ha implicado mucho esfuerzo y muchos sacrificios la persona no se siente feliz. Los expertos creen que lo que ocurre en estos casos es que el afectado no cree que el éxito se deba realmente a él o ella, sino a factores externos, de ahí el nombre de síndrome del impostor.

Este fenómeno no es nada nuevo. Fue descrito por primera vez a finales de la década de los 70 del siglo pasado en el estudio “The Impostor Phenomenon”, y los estudios que se han desarrollado con posterioridad han detectado una mayor influencia de este fenómeno entre las mujeres que entre los hombres.

¿Qué es el síndrome de la impostora?

También conocido como síndrome del fraude, es un trastorno psicológico que impide a quien lo padece asimilar sus logros y sus triunfos.

Quien lo sufre acaba pensando que no es realmente merecedor del éxito que ha conseguido, que el mismo se debe más a factores externos (suerte, el trabajo de otros, etc.) que a sí mismo.

Por mucho que haya trabajado, una emprendedora que sufra este síndrome siempre pensará que su éxito se debe más a la suerte que a sí misma. Porque estamos ante un tipo de personalidad totalmente incapaz de asimilar el éxito.

Aunque muchas veces se confunde el síndrome de la impostora con la falta de confianza en una misma o la inseguridad, lo cierto es que no es lo mismo. Porque en muchos casos el emprendedor que sufre inseguridad o falta de confianza en sí mismo no consigue alcanzar el éxito precisamente porque estos factores actúan como barrera.

Sin embargo, la emprendedora con síndrome de la impostora puede alcanzar el éxito perfectamente. Confía en ella y en su idea de negocio, pero una vez que consigue sus metas no puede asimilar la sensación de éxito.

¿Por qué el síndrome de la impostora afecta más a las mujeres?

Muchos expertos creen que existe una relación directa entre este síndrome del fraude y la presencia de altos niveles de perfeccionismo en la personalidad de una persona. Partiendo de la base de que las mujeres son, normalmente, más perfeccionistas que los hombres, esto explicaría que este fenómeno se dé más entre el género femenino.

Pero no es la única explicación. Aunque en el mundo del emprendimiento la brecha de género comienza a romperse, a día de hoy los hombres siguen teniendo una posición dominante, muy especialmente en ciertos sectores. Esto hace que algunas mujeres emprendedoras sientan dudas sobre sus capacidades profesionales.

A ello hay que sumir que las mujeres siguen haciéndose cargo de una gran parte de todo el trabajo que implica el cuidado de la familia, haciendo que para ellas resulte especialmente complicado compaginar su vida personal y su vida profesional. De hecho, la razón por la que muchas mujeres de éxito profesional no se sienten orgullosas de sus logros es porque creen que para conseguirlos han sacrificado parte de su vida personal.

¿Se puede superar este síndrome?

El síndrome de la impostora es un problema psicológico que no se puede superar de un día para otro, pero con tiempo y esfuerzo las emprendedoras pueden valorarse a sí mismas como deben y disfrutar de los éxitos que han alcanzado tal y como merecen hacerlo. Pero es importante que exista por parte de la interesada la voluntad de cambiar cosas.

Muchas veces primero hay que hacer un trabajo para reforzar la autoestima, porque esta puede ser alta, pero puede que la persona tenga una visión sobre sí misma algo distorsionada. Se trata de hacer que la afectada sea consciente de sus logros y sus éxitos y asuma que los merece.

Para ello muchas veces hay que luchar contra los aspectos más negativos de una personalidad demasiado perfeccionista. Hay que conseguir rebajar el nivel de exigencia con respecto a uno mismo y saber aceptar cumplidos.

Una vez que hay un buen equilibrio entre el nivel de autoexigencia y la autoestima, la persona está preparada para asimilar sus éxitos y celebrar todos los triunfos presentes y futuros.

Una buena forma de empezar a tratar el problema es poner por escrito todos los logros conseguidos, desde los más pequeños a los más grandes. Normalmente esto ayuda a ver las cosas con más perspectiva.

Cuando aparecen los episodios de ansiedad es bueno repasar esa lista para tomar conciencia de nuevo de todo lo que se ha conseguido y darse cuenta de que todo eso que se ha logrado no puede ser por casualidad ni por mera suerte.

No es solo cuestión de emprendedores

Hemos hecho referencia al síndrome de la impostora en relación con las emprendedoras, pero lo cierto es que también podemos apreciarlo en personas que desarrollan un trabajo asalariado.

En un caso de trabajo por cuenta ajena la situación puede llegar a ser incluso más grave y desembocar en episodios de estrés y en decisiones drásticas como la de dejar el trabajo, cuando en realidad se está haciendo todo bien.

Una persona con síndrome del impostor se ve y se percibe a sí misma como un auténtico fraude, y siempre encontrará algo o alguien a quien responsabilizar de sus logros. En consecuencia, nunca se sentirá contenta con su vida profesional y no desarrollará todo su potencial.

En los casos más graves puede ser muy buena idea contar con ayuda especializada para llegar a romper ese círculo de pensamientos negativos.

No obstante, el síndrome del impostor también tiene una vertiente que puede ser positiva tanto para quienes desarrollan su carrera en el ámbito del trabajo por cuenta ajena como para quienes emprenden. Quienes lo padecen suelen ser personas con los pies en la tierra y con una buena capacidad para afrontar el trabajo de mejorar ciertos hábitos o capacidades.

Fuente: Así es el síndrome de la impostora que “ataca” a las emprendedoras

Deja una respuesta